¡Noo! No, no, no,no...
No puede ser la hora ya... buff...
Venga va, a tope hoy.
Era difícil poder creer como podía mantenerme de pie con el sopor del sueño subido a mis hombros. Estaba agotado. Caminé con dificultad entre mi cuarto -hecho un desastre, como siempre- y llegué como pude al cuarto de baño. Emperifollamiento en marcha. Me duché, lentillas, la cara, los ojos, los labios... los dientes los dejé para después de desayunar. Un poco más despejado fui a mi cuarto a vestirme.
Lo cierto es que no tengo ni idea de con qué ropa me vestí, así que omitiremos este paso.
Me puse una camiseta cualquiera y un pantalón cualquiera. Preparé la ropa de deporte y bajé las escaleras para desayunar.
Sí, todo esto es muy rutinario y muy aburrido, pero forma parte de la historia. Todo está enlazado.
Desayuné un baso de leche con cuatro galletas y volví a subir.
Me lavé los dientes y cerré la maleta de deporte. Por fin ya estaba listo. Íbamos bien de tiempo. Había que recoger a Adrián.
Vale, me habéis pillado. Mi preparación para ir al colegio no era importante en la historia, pero me hacía ilusión tenerla por escrito. Está muy bien pensada ¿no?
Llegamos pronto al colegio, cosa de cinco minutos antes de que sonara el timbre. A primera hora tocaba educación física -la mayor tortura de los miércoles-, pero, a diferencia de otros días, hoy tan solo íbamos a hacer juegos y cosas raras.
Lo cierto es que Dani y yo perdimos el tiempo toda la clase. Estuvimos todo el tiempo hablando de nuestras cosas -más suyas que mías, como de costumbre- y en un momento, mientras todos hacían deporte en el pabellón y nosotros paseábamos, salió el tema de Isaura.
-Yo si te soy sincero no te veo del todo con ella- dijo Dani
-Pues yo sí, tio, me gusta. Pero... tengo miedo de que no le guste yo- dije
-¿Te refieres a lo del chaval ese que intenta salir con ella? ¿Tontean?- dijo. Se había tragado la mentira.
-Sí, se llama Dani.
-Es el hijastro de mi antiguo profesor de informática.
-¿Cómo?
-Lo que oyes, su madre se ha casado con el profe- dijo medio riendo.
Me calmó oír la explicación. Estábamos en mi terreno.
-Tiene un hermano gemelo, ¿no?- pregunté
-Sí, se llama... se llama...- dijo intentando recordar el nombre ¿Mimi, te acuerdas como se llama el hermano gemelo de Dani, el de cuarto?
-Se llama Juanjo- dije antes de que Miranda pudiera contestar.
-¡Sí, Juanjo, se llama Juanjo!- dijo Dani antes de que Miranda se girara -Pues eso, son hijastros de un profesor. Se diferencian por una peca, porque son clabadísimos.
-¡Ostia, como Miranda y Sonia!- dije sorprendido.
Daniel asintió. Yo sonreí.
Me encantaba el hecho de que fueran gemelos. Me encantaba el hecho de que ambos fueran iguales en cuanto a físico y, egoistamente, pensaba que si las cosas no salían como yo quería con Dani, podía intentarlo con el Juanjo. Eso era lo mejor de todo. La posibilidad de una segunda oportunidad que tanto me había faltado con Cascales.
Daniel me devolvió a la realidad.
-Si te soy sincero no te veo del todo con Isaura- dijo Dani -No sé, no logro veros del todo bien.
-¿Por? ¿No pegamos?
-Sí, pero... no te veo igual que con Maribel, te comportas distinto con ella.
Daniel mencionaba a Maribel, una chica compañera del equipo de basquet de Miranda y Sonia, con la cual había mantenido una relación de amistad extraña. Había estado pillado por ella, pero ella no por mi, nos liamos una noche de finales Octubre y pronto me desengañé. En los pasillos apenas nos saludábamos.
-Claro que fue distinto con ella, Dani, no estoy pillado por Isaura aun. Lo estamos intentando.
-¿Entonces por qué te pones así cuando uno de los gemelos te intenta quitar a Isaura?. preguntó Dani Empezaba a no tragarse la mentira.
-Porque quiero salir con Isaura- dije rápidamente.
No volvimos a hablar del tema.
Media hora después, duchados y cambiados, cada uno seguía con sus pensamientos. Yo me comía el coco como de costumbre. En el tiempo del primer patio, intenté buscar a alguno de los gemelos con la mirada, pero no encontré a ninguno.
Pronto sonó el timbre del patio y, horas más tarde, el timbre de salida y, casi sin darme cuenta, volvía a ser de noche de nuevo. La rutina de siempre, cenar, navegar un poco por internet y dormir. O al menos intentarlo.
Y otra vez aquí. En la cama. Sin poder dormir. Pensando en lo mismo.
En Dani, en Juanjo y en el curso. El examen de Biología me había ido genial, esperaba aprobarlo. Hacía las cuentas mentales y me salían, pero... no estaba del todo seguro. De momento esperaba aprobarlas todas.
De los gemelos, había descubierto (gracias a tuenti) que vivían cerca de mi casa, a apenas unos kilómetros. Eran unos pisos donde habían vivido mis tíos. Todo era perfecto, todo era maravilloso, pero aun así, no podía dormir. Tenía un sentimiento de alegría en el cuerpo, unas ganas de gritar. Sabía que no todo sería igual de maravilloso que ahora, pero no me importaba. Era feliz, mucho y eso era suficiente.
Poco a poco el sueño a acomodarse en mi cabeza. Era un momento de tranquilidad total y completa. Todo era perfecto.
...
ZzZzZzZzZ
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